El poder del deporte cruzó fronteras. El actor mexicano Alfonso Herrera, Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, viajó a Uganda junto a la Fundación FC Barcelona para visitar asentamientos de refugiados y comprobar cómo una cancha puede convertirse en un espacio de sanación, pertenencia y comunidad.
Durante una semana, la delegación —que también incluyó a la directora de la Fundación Barça, Marta Segú— recorrió los asentamientos de Nakivale y Oruchinga. Esta visita forma parte de una alianza nacida en 2022 entre el FC Barcelona, su fundación y ACNUR, con el objetivo de apoyar a niños, niñas y jóvenes refugiados mediante programas deportivos en cuatro continentes: África, Asia, Europa y América.

País con más refugiados
Uganda es actualmente el país africano que más refugiados recibe, con más de 1.8 millones de personas desplazadas por conflictos en Sudán del Sur, República Democrática del Congo y otros países. A pesar de su apertura y generosidad, los recursos son limitados y el apoyo internacional es más urgente que nunca.
He conocido a jóvenes que han vivido pérdidas inmensas y enfrentan desafíos emocionales profundos. El deporte les ha dado un lugar para sanar y sentirse parte de algo.
Compartió Herrera, conmovido por las historias de quienes llegan enfermos, desnutridos y marcados por la violencia.

Por su parte, Marta Segú reafirmó el compromiso del Barça: “Después de dos años de implementación, vimos el impacto positivo del deporte no solo en la salud mental, sino también en el bienestar de las niñas y jóvenes”.
Programa de ACNUR
Hasta la fecha, más de 8,400 jóvenes se han beneficiado del programa deportivo en Uganda. Las actividades ofrecen un entorno seguro para jugar, aprender y sanar. Además, esta alianza tiene visibilidad global gracias al logotipo de ACNUR que luce el primer equipo masculino del Barça en su camiseta, enviando un mensaje poderoso a la afición del fútbol en todo el mundo.
Acciones como esta nos recuerdan que el deporte no solo forma atletas, también transforma vidas. Cuando figuras públicas, organizaciones y clubes de fútbol unen fuerzas por causas humanitarias, se crea un impacto real. Desde cualquier rincón del mundo, todos podemos sumar: informándonos, difundiendo estas iniciativas o apoyando a organizaciones como ACNUR. Porque el cambio empieza con un paso, con un balón… o con una historia que nos inspire a actuar.



