Yo estoy consciente de que las películas históricas no siempre son la primera elección para ver en el cine, pero personalmente es un subgénero que disfruto mucho cuando se realiza bien. Ya con eso Jeanne du Barry era de mi interés. Sin embargo, si le sumamos que se trata de la primera aparición de Johnny Deep tras su problema con Amber Heard, sin duda las ganas de verla aumentaron considerablemente.

Estamos ante una cinta de época visualmente impresionante, pero que carece de un enfoque claro sobre su personaje principal. Aunque bien realizada y atractiva a la vista, no logra ser ni un estudio profundo de la amante de Luis XV, ni una sátira mordaz del decadente Ancien Régime.

Luis XV y sus amours

Imagen recuperada vía El Heraldo.

La película sigue la vida de Jeanne Vaubernier, una mujer de orígenes humildes que se convierte en la amante del rey. Desde sus días como prostituta hasta su ascenso a la corte, Jeanne navega por los complejos rituales de Versalles. La historia utiliza una narración digna, composiciones regias y una banda sonora orquestal imperial para establecer su tono majestuoso.

También les voy a contar un poco de la versión histórica del personaje, porque soy un nerd. La Jeanne du Barry original fue una figura notable en la corte de Luis XV de Francia. Su relación con el rey y su influencia en la corte contribuyeron indirectamente a los eventos que llevaron a la caída de la monarquía francesa. Tuvo una gran influencia en el rey, lo que la hizo impopular entre los cortesanos y la nobleza. Su presencia y supuesta extravagancia fueron vistas como un símbolo de la decadencia y la corrupción de la corte real. Esto exacerbó el resentimiento hacia la monarquía entre la población y la nobleza. Su vida estuvo llena de escándalos y controversias, lo que dañó aún más la reputación de la monarquía.

Aunque Jeanne du Barry no fue directamente responsable de la caída de la monarquía, su presencia y la percepción pública de su influencia contribuyeron al creciente descontento con Luis XV y su corte. La extravagancia y la corrupción percibidas en la corte real alimentaron el sentimiento revolucionario que eventualmente llevó a la Revolución Francesa.

Jeanne du Barry es recordada como una figura trágica y controvertida en la historia francesa. Su vida ilustra los excesos y las tensiones en la corte de Luis XV, y su destino final refleja las violentas sacudidas de la Revolución Francesa.

Siguiendo el protocolo real

Imagen recuperada vía Cultura Colectiva.

La cinta escrita, dirigida y protagonizada por Maïwenn, incluye a Johnny Depp como Luis XV, quien ofrece una actuación contenida y magnética, demostrando su capacidad actoral a pesar de su rol secundario.

Yo querré mucho a Johnny Deep, pero tampoco es el actor más espectacular en cuanto a rango o transmisión de emoción. Tras Piratas del Caribe sus actuaciones se volvieron una versión diluida de Jack Sparrow. Sin embargo, en esta cinta puede ser algo diferente, lo cual le puedo aplaudir. No es el regreso con bomba y platillo que se especulaba, pero si logró aterrizar sin mucho ajetreo.

Maïwenn, quien me es totalmente nueva, interpreta a Jeanne con una mezcla de rebeldía y sumisión, asomando matices de la complejidad del personaje; aunque su representación no es suficiente para salvar la película de su poca profundidad. Quizás en papel se tenía en mente más desarrollo, pero no estoy aquí para especular qué sí o qué no se escribió, sino para hablar de lo que se mostró en pantalla, pardon moi.

¡Qué elegancia la de Francia

Imagen recuperada vía YouTube.

A mi ojo de buen cubero, el maquillaje y la vestimenta dan el ancho de al menos ambientarse en el siglo XVIII y no crean algún anacronismo que te expulse de la historia que plantea. Además, aplaudo en demasía que incluso hayan grabado partes en Versalles, el verdadero palacio que habitó junto a Luis XV. La película destaca por su opulencia visual: trajes deslumbrantes, iluminación a menudo por velas y decorados fastuosos. Sin embargo, a pesar de su belleza, la película carece de energía dramática y a menudo resulta estática.

Dinámica en la corte, que falta aquí

Imagen recuperada vía Forbes México.

La trama se desarrolla en torno a la ascensión y eventual caída de Jeanne, a medida que su influencia disminuye con la declinación de la salud del rey. La película está ambientada con riqueza, con locaciones magníficas y vestuarios detallados, incluyendo el propio Palacio de Versalles. Maïwenn retrata a Jeanne como una cortesana inteligente y seductora, quien, además de su relación con el rey, cultiva vínculos platónicos con personajes como el Conde du Barry y su hijo Adolphe, a quien educa en filosofía y poesía. A pesar de esto, la película no profundiza significativamente en las estrategias políticas de Jeanne, centrándose más en su dinámica personal con Luis XV.

Su majestad, el rey de Francia

Si se hiciera una double feature de esta cinta y la Marie Antoinette de Coppola (una de sus tres mejores cintas a mi parecer), sería un ejercicio interesante. No solo porque históricamente son las dos piezas del dominó que culminan en crear la Revolución Francesa, sino porque, incluso con anacronismos (a propósito por cierto), Marie Antoinette es un coming of age dentro de una pieza histórica que tiene más que decir sobre la realeza y el papel femenino en ella una vez que se recuerda que la titular ascendió al trono con solo 18 años. Aunque el personaje de Jeanne du Barry no es tan reconocida como María Antonieta, este largometraje pudo retratar de mejor forma la ridiculez de la realeza y la mera crítica social del papel de la mujer tenía en la corte.

En conclusión, Jeanne du Barry es una pieza que destaca por ser histórica visualmente, pero narrativamente débil. Aunque Depp y Maïwenn tienen momentos destacables, debido al exceso de humor y la falta de cohesión de sus buenas ideas, la película en su conjunto falla en ofrecer un drama convincente o un análisis profundo de sus personajes y su contexto histórico.