Las adaptaciones de videojuegos son infames. Solo basta con voltear a ver todas las que nos han dejado; desde la ridícula versión de Doom (2005) con The Rock, hasta la accidentada serie de Halo (2022) o la versión a medias de Monster Hunter (2020). Al adaptar un medio tan complejo como el videojuego, tendemos a recibir versiones incompletas, ya que la historia de un videojuego puede contarse a lo largo de muchas más horas que una película. Además, el diseño de producción tiene la difícil tarea de recrear mundos digitales. Por eso hemos visto mejores resultados en otros formatos, como la animación y las series, con ejemplos recientes como Fallout (2024)Castlevania (2017) y Arcane (2021). Así llega Borderlands, la adaptación del videojuego homónimo de 2K y Gearbox.

Bienvenido a Pandora

Imagen recuperada vía Variety.

Desde el primer momento, la película deja en claro que busca capturar la esencia de Borderlands. Los personajes, el mundo, las armas y los chistes característicos de la franquicia están presentes. Sin embargo, aunque todo parece estar en su lugar, algo se pierde en la traducción.

La historia ha sido modificada para encajar en el formato cinematográfico, pero en el proceso se ha diluido, perdiendo gran parte de la magia y la profundidad del material original. Un ejemplo claro es Tiny Tina, pues ella no tiene aparición sino hasta la segunda entrega del videojuego y aquí se le da una importancia que nunca había tenido más que en su entregas propias dentro de la franquicia.

Humor incompleto 

Imagen recuperada vía Mid-Day,

Una de las mayores decepciones es cómo el humor, un elemento fundamental de los juegos, no se siente igual en la película. No sé si es que simplemente he crecido o si los chistes realmente no lograron trasladarse bien, pero lo cierto es que no tienen el mismo impacto. Esta falta de acierto en el humor deja mucho que desear, sobre todo cuando es un aspecto tan esencial de la franquicia.

Además, el ritmo de la película es fatal, y la química entre los personajes no termina de cuajar. Esto afecta seriamente la experiencia, ya que uno de los grandes atractivos de Borderlands es precisamente la interacción entre sus personajes extravagantes y sus dinámicas.

Elenco estelar 

Imagen recuperada vía Dexerto.

A pesar de sus fallas, la película tiene puntos destacables, sobre todo en lo que respecta al elenco. Cate Blanchett, Jack Black y Jamie Lee Curtis hacen un trabajo fenomenal, mostrando que realmente comprenden a sus personajes. Las versiones cinematográficas de Lilith, Claptrap y Tannis logran recordar a sus contrapartes en los videojuegos, lo cual hasta cierto punto es destacable.

Sin embargo, no todo el elenco brilla por igual. Kevin Hart como Roland no termina de convencer; aunque es carismático, no logra capturar la esencia del personaje. Pero el mayor desliz es Ariana Greenblatt como Tiny Tina. Su interpretación es Tina, pero no es la TNT que conocemos. Entiendo que hubo que hacerla más soportable y menos gritona para la película, pero su presencia se siente fuera de lugar, especialmente considerando que Tina ni siquiera aparece en el primer juego, que es más o menos lo que la película intenta adaptar.

Una recreación acertada 

Imagen recuperada vía KinoCheck.

Donde la película realmente sobresale es en el diseño de producción. Pandora se siente como Pandora; el páramo inhóspito que recuerda a Mad Max, pero con mucho más color y las marcas de fabricantes están para recordar al videojuego. Los trajes también son recreados de forma genuina; no parecen cosplay barato, sino cosplay caro, y caro del bueno. El equipo detrás de la creación de este mundo hizo un trabajo impresionante, logrando que visualmente la película cumpla con lo que mínimo esperábamos. 

Una oportunidad perdida

En resumen, Borderlands es una película fallida, y es una lástima porque la propiedad intelectual no está en su mejor momento. Aunque tiene elementos rescatables, como el elenco y el diseño de producción, no logra capturar lo que hace que Borderlands sea especial. Es una oportunidad perdida, pero al menos podemos decir que, en algún nivel, fue gratificante volver a ver a la unidad parlanchina CL4P-TP y Lilith.